5 pasos de nuestro proceso creativo para ilustrar un libro
No es fácil poner en palabras lo que nos supone ilustrar un libro, y mucho menos resumirlo en solo 5 pasos clave. Una ilustración no debería de ser una simple decoración para el texto, sino un foco de luz que lo ilumina y amplia el significado de ese escrito. Aun así, vamos a exprimir toda nuestra experiencia para que puedas nutrirte de ella y empieces a crear tus propias obras.
Paso 1: Sustituye los bares por las librerías
Lo primero es rodearse de estímulos y referentes que nos inspiren. Para nosotras, un paseo por la sección de álbumes ilustrados es mucho más estimulante que un café doble. Además de nutrirnos, nos ayuda a identificar la tendencia del mercado y las necesidades que aún quedan por cubrir.
Paso 2: Lleva un cuadernillo siempre encima
Cada viaje en metro, cada paseo y cada conversación son una buena oportunidad para dar forma a las ideas. Por lo tanto, te recomendamos llevar siempre contigo un cuadernillo en el que anotar y bocetar ideas. Para colorearlos, Unai utiliza una pequeña caja de acuarelas y un pincel recargable.
Es importante que no pongas límite a tus ideas y las dejes crecer, a pesar de que te parezcan demasiado locas: estamos en una fase de divergencia, y queremos dar alas a nuestra creatividad.
Paso 3: Aunque cueste, filtra las ideas
Semanas y semanas de inspiración dan mucho de sí, por lo tanto, te tocará elegir las mejores ideas. Sí, sabemos que es difícil (todas parecen imprescindibles, ¿verdad?), pero ha llegado el momento de concretar. Si te cuesta hacerlo, vuelve a tu librería favorita y fíjate en la coherencia visual de las obras publicadas: cuando el texto y las imágenes se compenetran, se crea un baile deslumbrante que resignifica por completo la narración.
Para conseguir esa coherencia, es muy importante que decidas con qué emoción quieres acompañar a la historia y elijas las ideas que mejor lo consiguen: pon el foco en la coherencia.
Paso 4: Convierte los bocetos en luz
Es el momento de definir el estilo de ilustración más adecuado (realista, conceptual, abstracto, etc.). No tienes por qué ceñirte a un solo estilo: combinarlos puede dar pie a formatos narrativos innovadores. Es muy importante que tus ilustraciones no cuenten lo mismo que el texto: tienen que ampliar la narrativa, incluso relatar aquello que no se puede definir con palabras. Esa es la magia de la imagen.
¡Ah! Y ten en cuenta que el espacio vacío debería de utilizarse como parte narrativa del libro: no se trata de rellenar todo el espacio que deja el texto 😉
Paso 5: Materializa la obra
Cuando las cosas se ordenan y se ensamblan en un producto más o menos acabado, posiblemente no quede igual a lo que tenías en el ideal de tu mente o de tus bocetos. Eso es importante entenderlo, ya sea para aceptar que en el momento de materializar las cosas pueden no ser tan buenas como esperábamos o para darnos cuenta de que requieren ajustes para alcanzar ese ideal.
Por otro lado, materializar una obra de este tipo requiere de otros procesos que van más allá de nuestra individualidad. Aquí entramos en algo que toca la industria y la colaboración con imprentas, distribuidores, otros canales de venta… Son también miradas ajenas que darán nuevas interpretaciones y posiblemente enseñanzas para tus futuros libros ilustrados, pues, ¿acaso creías que un solo libro ilustrado era suficiente para aprender a hacer libros ilustrados?
“La etapa termina, pero el camino nunca acaba”.